Es un fragmento
de historia de la prehispánica cultura Tayrona. Es como hacer
un viaje por el tiempo y descubrir cuál y cómo era
el sentido de la vida de los indígenas que construyeron,
erigieron y vivieron en un lugar de difícil acceso, con unas
características arquitectónicas que se asemejan a
las de la mítica Ciudad Perdida.
Energía y emoción se sienten en el ambiente cuando
se descubren, en medio de un espeso monte, las calles empedradas,
los canales que esbozan un antiguo sistema de acueducto, los puentes
y las terrazas donde en alguna época se erigieron las viviendas
de los aborígenes que aquí vivieron antes de la llegada
de los españoles.
El canto de los pájaros y el ruido de las ranas sirven de
fondo para quien, después de varias horas de camino empedrado,
logra ascender y poner sus pies en este poblado precolombino.
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